’76 Days’ retrata las primeras angustiantes semanas de la pandemia en hospitales de Wuhan

No hay entrevistas ni narradores en 76 Days, solo las cámaras de los directores Weixi Chen y Hao Wu, quienes no dudaron en documentar el caos dentro de los hospitales en Wuhan durante las primeras semanas de la pandemia del COVID-19. Los créditos de la película incluyen también la de un «periodista anónimo» como director. Me intriga saber la razón del anonimato, aunque no es improbable que tenga que ver con el peligro de documentar situaciones tan sensibles en una época de mucha incertidumbre y censura. Junto con Totally Under Control, es un documental esencial que realza la humanidad mientras que retrata la valentía de los doctores durante la pandemia, y no es, de ninguna forma, de visionado fácil.

Al inicio la cámara sigue a varios médicos completamente cubiertos por trajes especiales a través de un pasillo largo. Unos intentan consolar a una mujer -también cubierta- mientras solloza por el cuerpo inerte de su padre, a quien ni siquiera puede ver de cerca para despedirse. Otros empujan la camilla con el cuerpo enteramente oculto, y lo sacan del edificio, donde un vehículo espera para retirarlo. En todo momento, la hija intenta acercarse, aunque no lo consigue, y una de las médicas le expresa a la mujer que debe ser fuerte, tanto por la memoria de su padre como por el resto de los familiares que la esperan. El grito de «papá» se ahoga entre lágrimas y desesperación.

El resto del documental sigue la misma fórmula, aunque las historias son diferentes. Hay una pareja de ancianos que deben quedar separados y se comunican a través de un celular. El aura de miedo yace sobre los protagonistas, aunque los mismos mantienen la esperanza bien dibujada en el rostro. Un viejo pescador con demencia pone a prueba a los médicos intentando escapar en repetidas ocasiones, solo para ser enviado de vuelta a su habitación. Su historia se pasea entre el coraje y el hastío, gozando de sus caminatas prohibidas en algunos momentos, y llorando desconsoladamente en otros. Otros pacientes no tienen siquiera un pronóstico favorable y los finales infelices son más comunes que los felices.

La cámara omnipresente es como un ente que deambula entre los pasillos mientras los doctores hacen lo que pueden para contener a los pacientes. En algunas ocasiones, alguno que otro especialista le cuenta algo a la cámara. Una de ellas es una doctora encargada de devolver algunos objetos personales a los familiares de los fallecidos, en caso de que puedan ser ítems importantes, como celulares y pulseras. La cámara se acerca a una caja donde hay varios celulares, y uno de estos empieza a sonar. La pantalla muestra «31 mensajes sin leer». En otro momento, la mujer que llegó con su marido se lamenta porque él se encontraba en perfecto estado cuando la acercó al hospital.

No hay forma de describir acertadamente 76 Days sin invitar a experimentarla. Es íntima y visceral, y la completa falta de entrevistas o una voz en off que agregue información extra le agrega autenticidad, haciendo que se sienta como realmente se sintió durante toda la pandemia: inseguridad por la falta de información y desasosiego por los escenarios apocalípticos de médicos enteramente cubiertos en varias capas, algo que ni siquiera veíamos en películas. Sin embargo, hay una luz de esperanza en todo el panorama: una pareja joven que acaba de tener un bebé en medio de la cuarentena. La madre tuvo que soportar el parto sin la compañía de su marido, y luego del alta, tuvieron que esperar unas semanas para poder ver por primera vez al bebé. La inquietud da paso al optimismo de una nueva vida en medio de tantas fatalidades.

Acerca de Emmanuel Báez 2738 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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