‘7500’ es un efectivo e hiperrealista thriller de aviación

En lo que respecta a thrillers ambientados en una sola locación, 7500 consigue ubicarse entre los mejores ejemplos, mezclando ingenio y fuerza actoral para entregar una película bien construida cuyo atractivo principal reside en su simpleza técnica y su búsqueda del hiperrealismo. El título hace referencia al código que los pilotos de aviones ingresan para alertar a las torres de control cuando se lleva a cabo un secuestro de la aeronave, dando inicio a una serie de protocolos establecidos para buscar el mejor resultado posible para el vuelo. Una de las reglas principales es que bajo ninguna circunstancia los pilotos pueden dejar ingresar a un extraño a la cabina en situaciones de riesgo, y en casos de tomas de rehenes, es imperativo mantener el control del avión por más que los secuestradores empiecen a asesinar a los pasajeros.

Es una norma cruel, pero que sigue una lógica matemática simple: es preferible un muerto a cien. Esta dicotomía es el combustible central del drama que se le presenta al segundo al mando Tobias Ellis (un acertado Joseph Gordon-Levitt), quien toma el control de la nave luego de un enfrentamiento entre los pilotos y dos terroristas que ingresan a la cabina en un descuido por parte de la tripulación, resultando en el capitán herido. Buscando mantener la experiencia lo más orgánica posible, el director Patrick Vollrath permanece en la cabina del avión durante la mayor parte de la película, sumergiendo al espectador en la vorágine de sentimientos y emociones que Tobias debe procesar, y también mostrando un aspecto que jamás se cuida en este tipo de obras de ficción.

Los primeros veinte minutos de la película muestra en esencia cómo se desarrolla un vuelo desde que los pilotos ingresan a la nave, siguiendo de forma detallada el proceso de verificación del estado de la máquina, y el trabajo de las azafatas. No recuerdo una película que se haya preocupado en meternos a ese mundo lleno de botones y palancas, y la meticulosidad de Vollrath compensa plenamente la falta de profundización en el desarrollo de personajes que hace que la narrativa pierda fuerza en la segunda mitad, aunque ahí le toca a Gordon-Levitt, que mantiene el vuelo con una interpretación sólida. El actor además tiene la ventaja de tener un rostro poco gastado, ya que usualmente elige proyectos diversos que no lo proyectan en todas las marquesinas del mundo.

Para evitar caer en encasillamientos repetitivos, el guion presenta a uno de los terroristas como un joven que aparentemente acaba de ser reclutado, y no se encuentra muy determinado a cumplir con su objetivo. Sus dudas lo carcomen, aunque sabe que ya recorrió la mitad del camino, y su futuro está lejos de ser favorable. Omid Memar convence con su indecisión y nerviosismo exasperado, y se sostiene perfectamente frente a Gordon-Levitt, aunque el choque cultural es apenas explorado, y la narrativa se mantiene más en la superficie dramática de un piloto procurando encontrar una ventaja para recuperar el control de su avión. Eso igualmente es suficiente para mantener la tensión, algo que el director consigue con buen pulso para ser su primer largometraje.

Cuando el guion palidece, sigue manteniendo el rumbo el hecho de que toda la historia está contenida en un pequeño espacio, y la proeza técnica no es jamás aburrida. Según un piloto real de aviones, el realismo conseguido es impresionante, haciendo que la línea hacia la ficción se difumine, lo que podría convencer a un espectador despistado que se trata de un caso real. Clint Eastwood consiguió el mismo efecto con la dramatización de Sully, probando así que definitivamente se pueden contar historias de esta clase que apunten no solo a la verosimilitud sino también a una representación objetiva de la realidad, sin perder el valor de entretenimiento.

Acerca de Emmanuel Báez 2731 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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