‘Carnival of Souls’, la mejor película de terror que nadie ha visto

Flashbacks de Terror es un rincón en donde recordamos a las películas más memorables que marcaron un antes y un después en el cine de terror.

Carnival of Souls es una extraña e inquietante película de terror de bajo presupuesto dirigida por Herk Harvey, en su debut directorial. Por razones que no han sido explicadas, es también la única película que Harvey realizó en su fugaz carrera como director. Similar a un episodio de The Twilight Zone, la cinta coloca elementos sobrenaturales en nuestro día a día, rodeados de gente común y corriente y situaciones ordinarias. La película fue pasada por alto por los críticos en general luego de su estreno, sin embargo, ganó el status de culto a mediados de los años 80 cuando volvía a proyectarse en las celebraciones de Halloween hasta la actualidad.

La cinta es protagonizada por Candace Hilligoss, al estilo de Janet Leigh en Psycho (1960), como Mary Henry, una mujer cínica y antisocial que sobrevive sin explicación alguna a un accidente, cuando el automóvil donde viajaban ella y dos acompañantes cae desde un puente a un gran lago. Tras esa traumática experiencia, Mary se siente distinta, más fría y perdida. Decide viajar a Utah, para trabajar desinteresadamente en una iglesia como tecladista. Durante el viaje, comienza a ser perseguida por un hombre que parece un fantasma (interpretado por el mismo director Herk Harvey). Tras llegar a su destino, las cosas se descontrolan para Mary, pues aparte de la terrorífica presencia del hombre fantasma, comienzan a haber momentos en los que nadie parece reparar en su existencia. De alguna manera, siente que todo está relacionado con una misteriosa edificación local donde, según averiguó, solía ser el local de un antiguo carnaval.

Lo más admirable de esta cinta es el producto obtenido considerando los limitados recursos utilizados: un guion escrito en apenas tres semanas, $33.000 de presupuesto y un equipo de filmación de solo cinco personas para filmar durante un mes en Kansas. El resultado es una película impecable, con actuaciones mucho mejor de lo que uno esperaría para una película de tal presupuesto y una inquietante banda sonora compuesta Gene Moore, que utilizó principalmente el órgano – instrumento que Mary ejecuta en la iglesia – como un personaje más en la película. Las tomas y planos están claramente inspirados por Hitchcock, pero hay algo mucho más casero y menos técnico en la forma en la que trabajan en conjunto. La fotografía supervisada por Maurice Prather es simplemente exquisita, con tomas memorables como el cadavérico baile en el Carnaval o el primer avistamiento del hombre fantasma en la ventanilla del auto de Mary.

Es difícil decir si George Romero, David Lynch o M. Night Shyamalan han visto Carnival of Souls, pero The Night of the Living Dead (1968) es probablemente la respuesta más inmediata a la influencia de la cinta, al igual que la exploración del limbo entre la vida y la muerte (The Sixth Sense, 1999) y la atmósfera surreal de las secuencias en una pequeña ciudad americana (Blue Velvet, 1987).

Carnival of Souls tal vez sea esa película que casualmente te hayas topado un domingo perezoso, pero que recordarás por el resto de tu vida. ‘La muerte sigue llamándola de vuelta’, dijo Harvey sobre su protagonista, y lo mismo puede decirse de su única película, que continúa aterrando a nuevos espectadores en cada generación.

Acerca de Maximiliano Núñez 98 Articles
Escritor ocasional, aficionado al arte y amante del cine independiente.

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