‘#Vivo’ es una película de zombies #mediocre

Las películas que desaprovechan oportunidades únicas son las que se sienten más aburridas, porque uno no puede evitar desviar la imaginación hacia lo que podría haber sido. Por supuesto, el propósito de la crítica no es jamás ese, ya que se debe pensar en el producto dentro de su propio universo, y lastimosamente #Vivo tiene muy poco que sobrevive al escrutinio. Se trata de la ópera prima Il Cho bajo un guion suyo y también firmado por Matt Naylor, y la premisa es sumamente interesante, presentando un mundo zombie que se ajusta a la realidad pandémica del 2020 y apunta a un nicho muy particular con un protagonista gamer que parece ni estudiar ni trabajar. Lo más curioso del mismo es que no posee ninguna habilidad particular que podría ayudarlo a sobrevivir un apocalipsis zombie, y eso lo convierte de entrada en un personaje atípico que podría destacarse… si es que la película hubiera hecho algo memorable con él.

La trama arranca de forma abrupta, con Oh Joon-woo (Ah-In Yoo) despertando un día, como cualquier otro, en el departamento donde vive con su familia. Solo que su familia no está, y él se encuentra rápidamente con un escenario apocalíptico al escuchar las noticias en una partida del juego online al que acostumbra a jugar con sus amigos. Luego de verificar a través de la ventana, es testigo de una muchedumbre que se desplaza de un lado a otro intentando evitar el ataque caníbal de aquellos que acaban de infectarse y mutar con suma rapidez, revelando al tipo de zombies que mostrará la película. Una breve exposición en los análisis del noticiero agrega que algunos de estos seres pueden llegar a retener una pequeña parte de sus recuerdos de humanos, específicamente las tareas que hacían de forma habitual. Es una pereza como guion, pero al menos funciona para establecer las reglas.

Los días van pasando y Joon-woo se va quedando sin suministros, ya que su madre acostumbraba a hacer las compras para todos (él mismo se queja en voz alta contra su madre de forma fútil). Después de eso intenta seguir jugando videojuegos online, pero eso dura muy poco, ya que el servidor al que estaba conectado deja de operar, dejándolo desconectado de sus amigos y el resto del mundo. Sin embargo, no queda nada claro cuál es la situación con el internet, ya que en un par de escenas lo muestran viendo videos online de otros afectados. El guion no muestra ningún interés en explicar por qué vive en pleno 2020 y la tecnología desaparece de un momento a otro de la trama, dejándolo totalmente aislado del resto de la sociedad. Eso funciona para darle un peso psicológico con la creciente depresión que atraviesa por la soledad y la desesperación, pero su estado mental queda en segundo plano cuando la historia necesita convertirlo en héroe.

Voy a tener que hacer un paréntesis porque acá es donde la película podría haber entregado una mirada relevante sobre las redes sociales y la tecnología desde el punto de vista de un personaje que usualmente suele morir primero en relatos de terror. Después de todo, el título de la película es un hashtag, y la característica principal del protagonista es que vive conectado a internet jugando online. Sin embargo, no hay una mínima exploración de cómo podría haber aprovechado estas herramientas para seguir adelante. Lo peor ni siquiera es tener a un héroe que no sepa qué hacer durante una pandemia, sino que no es más que un idiota regular, sin carisma, sin simpatía, sin atractivo intelectual, ni indicio de evolución. Podría haber utilizado sus habilidades como gamer para sobrevivir, o podría haber usado las redes sociales para comunicarse, pero el guion se queda en lo más básico y simple del género.

Lo único rescatable sucede cuando aparece Kim Yoo-bin (Shin-Hye Park), una joven que vive en un departamento del edificio de enfrente, y que lo disuade de quitarse la vida. Como personaje, Yoo-bin es instantáneamente más atrayente, y al menos crea una dinámica entre los dos que levanta un poco la trama mediante la tensión de tenerlos separados por una horda de zombies. La relación que se construye entre ambos también resulta agradable, y funciona para agregarle algo de humor, ya que solo así la ineptitud social de Joon-woo sirve para algo en la película. Tampoco dura mucho porque Yoo-bin toma una decisión pésima, injustificada, y trillada, saltando de su departamento y enfrentándose a una veintena de atacantes, y la única razón es porque a los escritores no se les ocurrió otra forma más inteligente de ponerla en peligro para ser rescatada por Joon-woo.

Imagino que el título generará interés entre los entusiastas del género porque el maquillaje de los zombies está bien logrado, y su comportamiento es ocasionalmente aterrador, aunque ni ellos podrán negar que es conveniente y estúpido que el único zombie en recordar sus habilidades sea un bombero que decide trepar por el edificio hasta donde se encuentra Yoo-bin. Como estreno de 2020 también es llamativo por la trama de aislamiento con la cual fácilmente uno puede llegar a sentirse identificado, pero hay demasiado ruido alrededor de las pocas buenas decisiones de la historia. En el tercer acto hay un enfrentamiento inesperado con la aparición de un tercer sobreviviente, pero para ese entonces es imposible animar a dos protagonistas blandos que hubiesen muerto hace rato en cualquier otra película zombie.

Acerca de Emmanuel Báez 2705 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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