10 películas apocalípticas, post-apocalípticas, y pandémicas para ver en cuarentena

Empecé esta lista pensando en películas post-apocalípticas poco conocidas que hayan sido estrenadas antes de la década de los noventa, ya que la mayoría de las listas que se encuentran en internet están conformadas por títulos más contemporáneos. Sin embargo, mientras avanzaba en la investigación, me topé con algunos films muy interesantes cuyas tramas se sitúan durante el desarrollo de una pandemia o catástrofe de proporciones globales, así que decidí incluirlas porque se sienten relevantes, y también son poco discutidas en foros generales.

También descubrí que la cantidad de películas que toman como centro un holocausto nuclear abundan durante la década de los ochenta, y merecen una lista aparte, así que elegí las dos más llamativas, que resultan ser poderosas películas que deberían seguir teniendo impacto hoy. Aparte de eso, hay alguno que otro título tramposo (estoy seguro que The Seventh Seal es la más conocida), pero que también cumplían con mi requisito principal de enfocarme en las décadas anteriores a los noventa.

AVISO: No recomiendo que vean estas películas si sufren de ansiedad o ataques de pánico, especialmente durante esta cuarentenga global.

The Last Man on Earth (1964), de Ubaldo Ragona y Sidney Salkow

La primera de las tres adaptaciones de la novela Soy Leyenda de Richard Mattheson, y sin duda alguna, la mejor. Si bien el presupuesto es notablemente bajo y la dirección es algo simple, la actuación de Vincent Price eleva el material, y la fotografía de baja categoría tiene un efecto más natural, lo que termina generando más intranquilidad a medida que avanza la trama. La soledad del personaje principal está muy bien acentuada, y su sufrimiento se siente, especialmente luego del flashback donde se ve cómo pierde a su esposa e hija a causa de la pandemia, la cual resulta bastante macabra desde sus primeros síntomas, entre los cuales resalta la ceguera.

The Quiet Earth (1985), de Geoff Murphy

Un hombre despierta y descubre que está completamente solo en el mundo. Sin embargo, su reacción no es desesperada, ya que el evento fue a causa de un experimento del cual él formó parte. Esta pequeña joya neozelandesa se diferencia de la mayoría de los títulos post-apocalípticos por la sensibilidad de la dirección y la calidez de los personajes, que apenas se encuentran después de creer que estaban solos en el mundo y se regalan un abrazo cargado de felicidad. La mezcla entre misterio y ciencia ficción se adorna con un desarrollo interesante y preciso que aborda la locura y la esperanza en los tiempos más extraños.

The World, The Flesh, and The Devil (1959), de Ranald MacDougall

Una premisa similar a The Quiet Earth, pero con una mirada mucho más interesante a las diferencias sociales, y cómo estas aplican en situaciones extremas. En este caso, el protagonista es un minero afroamericano que logra salir de una cueva después de una semana y descubre que toda la ciudad está completamente vacía, y que hubo una catástrofe nuclear. Sus habilidades mecánicas y técnicas lo ayudan a sobrevivir, pero la trama se pone mucho más aguda cuando se encuentra con una mujer sobreviviente, y afloran los prejuicios raciales, tanto de ella, como de él mismo y los problemas de confianza que esto genera. La película se pregunta el por qué de estos prejuicios y expone la ridiculez de los mismos y lo hace de una forma muy sobria y memorable.

A Boy and His Dog (1975), de L.Q. Jones

Esta película tiene una de las premisas más locas dentro de este género de películas post-apocalípticas: un joven y su perro con habilidades telepáticas deambulan por el desierto varios años después de la Cuarta Guerra Mundial. El atractivo principal es la relación que tienen, la cual está entre sarcástica y codependiente, aunque el compañerismo está por encima de las dificultades cuando se trata de conseguir algo para comer o entretenerse. La película pierde su fuerza con la introducción de un interés sexual, el cual también expone una visión algo misógina del director y guionista, pero se le perdona porque tiene un final sumamente negro que ya ni se atreverían a hacer ahora mismo.

No Blade of Grass (1970), de Cornel Wilde

Cuando un virus mortal llega a Londres, un padre lleva a toda su familia en un largo exilio hasta Escocia, aunque el pánico de la gente hará que el viaje sea una peligrosa odisea. Este thriller no muestra un escenario post-apocalíptico, sino que nos ubica en el centro de la primera fase, cuando la gente empieza a desesperarse ante un futuro incierto y desesperanzador, y las estructuras gubernamentales colapsan por completo, dando paso a la anarquía. Si bien la película no llega a estar a la altura de su premisa, se siente realista y bien estudiado, ofreciendo un panorama desolador con respecto al comportamiento humano.

The Andromeda Strain (1971), de Robert Wise

Si aprecian el amor al proceso científico en Contagion de Steven Soderbergh, esta brillante película adaptada de la novela de Michael Crichton les volará la cabeza en otro nivel. La trama sigue a un grupo de científicos a lo largo de tres días intentando analizar y comprender a un microorganismo extraterrestre que causó la muerte de todos los habitantes de un pueblo remoto, antes de que el mismo empiece a mutar y provoque la extinción de la humanidad. Despojado de toda parafernalia, con mucha paciencia, y un seguimiento casi de documental, este magnífico film sobrevive al paso del tiempo porque encara todo con el método científico, a pesar de que es pura ficción hasta en las terminologías relacionadas.

Soylent Green (1973), de Richard Fleischer

Otra película de ciencia ficción con una premisa sumamente llamativa cuya ejecución jamás llega a estar a la altura de su potencial, aunque eso no le quita su valor como experimento que prueba los límites del género. Sigue a un detective investigando la muerte de un poderoso millonario en el año 2022, cuando la Tierra sufre una sobrepoblación atemorizante y la pobreza es extrema a nivel global, así como la escasez de comida y recursos en general. Charlton Heston a sus cincuenta años consigue aparentar de treinta y tantos, llevando adelante una película de misterio con buenos elementos y un desarrollo del universo narrativo muy interesante.

The Seventh Seal (1957), de Ingmar Bergman

La película pandémica por excelencia, aunque la trama no tiene que ver directamente con eso, sino con la inevitabilidad de la muerte. Este clásico del cine, con un magnífico Max Von Sydow, sigue a un hombre que busca respuestas acerca de la vida y la existencia de Dios mientras juega al ajedrez con la misma figura de la muerte. Cargado de monólogos hipnóticos y una fotografía verdaderamente encomiable, el film nos invita a deambular por escenarios lúgubres de Europa mientras la Peste Negra acechaba y obligaba a todos a mostrar el lado más extremo de sus caras, tanto los más despreciables, como los más bondadosos, e inclusive, aquellos en el medio que solo intentaban llevar una vida normal en medio de una realidad desgraciada.

Miracle Mile (1988), de Steve De Jarnatt

Los primeros veinte minutos de esta joyita hacen que parezca una película cursi y soporífera, de esas pensadas directamente para televisión, para verlas a la madrugada un sábado cualquiera. Sin embargo, una vez que el protagonista atiende una llamada telefónica y se entera que una serie de misiles nucleares se dirigen a la ciudad en menos de una hora, la película se pone intensa muy rápidamente. En el fondo, es una historia de amor, ya que él corre como nunca para intentar salvar a la mujer que acaba de conocer y de la cual está perdidamente enamorado, y por eso puede ser algo cursi, pero mezclando elementos con el género apocalíptico hacen que sea frenética y cause mucha más ansiedad de la que tiene derecho.

The Day After (1983), de Nicholas Meyer

Finalmente, la película más cruda y visceral en lo que respecta a los efectos de una guerra nuclear, y que los mismos realizadores admiten haber hecho con la intención de buscar concienciar en lo que podría llegar a suceder después. Con un estilo casi documental, actores pocos conocidos para la época (varios son muy conocidos hoy), y una narrativa diseñada para el mayor impacto emocional posible sin caer en el melodrama, esta producción para televisión sigue siendo la más vista en la historia de los Estados Unidos, y así también una de las más controversiales. No creo que su efecto haya sido duradero en el mundo, pero definitivamente se siente atemporal.

Acerca de Emmanuel Báez 2692 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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